Caso: en un pueblo de Navarra una valla no está sujeta como debería estar. Es un vallado de madera, pesado, de los que se utilizan en el encierro. Son fiestas del pueblo, y es por la mañana. No hay encierro. El tablón está apollado en una pared y sin sujetar. Entonces pasa la comparsa de gigantes y cabezudos por allí, y un niño se sue al susodicho vallado. Le advierten para que baje, lo que hace. Con la inercia, el tablón cae y hace trizas la tibia de una mujer que se lanza a salvar a su hija y su sobrina.
¿Qué hacer?: Todo eso no se descubre en el día, porque nadie quiere decir nada. El ayuntamiento quiere tapar la mierda, y la herida, con los nervios, no quiere salir en ningún lado, aunque realmente le convendría que se dijera que ha sido una negligencia del ayuntamiento. Al día siguiente la verdad sale a la luz, pero no hay espacio para decirla bien. Se omiten muchos detalles. Y sobre todo, se omite el detalle de que ha sido una clara negligencia, un error del ayuntamiento. Sólo se da una especie de parte médico.
¿Por qué?: Morbo. La gente quiere morbo. Si es que hasta Teresa Campos puede dirigir una tertulia seria.
Menos mal que ahora estas historias se pueden contar. Y lo he hecho aquí. Algún día estas cosas serán lo que se investigue. Ojalá hubiera tiempo. Ojalá tuviéramos posibilidad de hacer investigación.
Escrito por A.S.B.