Ser un héroe

13 julio, 2009

Los Sanfermines dan, además de para beber y encontrarse con los amigos, para tomarse el tiempo que sea necesario en charlas interminables, de esas que arreglan el mundo. Si tus amigos tienen cierta cultura y formación intelectual, es probable que a veces uno supere el “qué mal está todo” y diga cosas interesantes.

Una de las preguntas a las que más vueltas doy desde hace al menos tres años es, precisamente, qué significa ser un héroe. Y, como mínimo, sé algunas cosas que no son heroicas. Aunque los medios de comunicación, necesitados de historias que ensalzar ante una sociedad que cada vez rebaja más el nivel moral medio, traten como auténticos ejemplos de heroicidad cosas que no lo son.

En concreto, hablaba con mi amigo de la conocida historia de Jesús Neira, ese hombre que defendió en la calle a una mujer que estaba siendo maltratada y acabó en coma. Lo hacíamos en comparación con la reciente noticia de un apuñalamiento en una calle céntrica de Sitges. En esta localidad catalana nadie salió en ayuda del herido. En el caso de Neira, él lo hizo. Y por eso se le considera un héroe.

Con todos mis respetos hacia este héroe social, siento decir algo de lo que probablemente él sea el primer enterado. Sólo hizo lo que debía. Y el resto de gente que estaba por la calle y no le avisó cuando el cobarde maltratador se le acercó por la espalda y no avisó de la traición a Neira, ellos fueron quienes lo hicieron mal.

Lo normal debería ser que si alguien tiene la mala baba de agredir a alguien en un lugar público, todo el mundo se abalanzara contra él. Que si un tío con una navaja está contra uno, vengan las 15, 20 o 30 personas que lo vean, le rodeen, y digan: “Llevas una navaja, nosotros no, así que elige bien a quién de nosotros vas a atacar, porque como mucho te dará tiempo a ir a por uno”.

Hemos visto las historias de los corredores del encierro ayudando cada vez que otro es corneado. Perfecto. Enhorabuena por ellos. Pero eso no va a convertir a ninguno de ellos en un héroe. Ellos son los primeros que resaltan ese espíritu de camaradería, que, una vez tomado el riesgo de correr, toman igualmente el riesgo de salvar a un compañero suyo. Por muchos codazos que se den para coger el lugar frente a la cabeza del toro. Si alguno es corneado, enseguida ves a otros corredores tirar del rabo del astado para apartarlo. Y ninguno de ellos se siente un héroe, como podéis comprobar en la historia de César García intentando salvar a Daniel Jimeno (aquí los héroes son su familia y amigos, que tendrán que soportar su pérdida y lo están haciendo con una entereza insólita).

Creo que ha quedado claro que hacer lo que uno debe no es ser un héroe, aunque el nivel de mediocridad del que disfrutamos en estos tiempos nos lo haga ver así. Entonces, ¿qué es ser un héroe?

Me gustaría tener una respuesta, pero me temo que no la hay. Ser un héroe depende de muchas cosas. Un héroe debe responder ante situaciones extraordinarias. Tiene que tener una ética marcadísima, y saber utilizarla en los momentos en los que más se ponga a prueba. ¿Qué momentos? Bueno, depende de cada uno. Pero generalmente uno no se planta y dice: “Quiero ser un héroe”, sino que es llevado por una motivación, y hace lo correcto mucho más que otros.

Hace poco murió uno de ellos. Vicente Ferrer (mirar a partir de la página 36 del link). Toda una vida con los parias. Cambiando un país con su fe y su constancia. Aunque, si a los que hacen lo que deben les tratan como héroes, a personas como ésta les tratan mejor, y en la India algunos ya le adoran como un dios.


Una ventana

13 noviembre, 2008
Polvo en la ventana

Polvo en la ventana

Así es el cristal que cubre la burbuja de nuestra sociedad.


Universidad de Navarra, Jueves 30 de octubre de 2008

4 noviembre, 2008

Con la distancia puedo contarlo. Omito algún detalle:

Aquel día me conformé como trabajar de becario para el Diario de Navarra, en el que durante los dos últimos veranos he aprendido gran parte de qué significa ser periodista, sobre todo porque grandes periodistas de ese medio me han enseñado mucho.

Recuerdo que estaba en el CTI (sala de ordenadores) de mi facultad, justo después de haber terminado una práctica con Paco Sancho y preparando la que teníamos que entregar dos semanas después. Recuerdo que estaba con Marta Garrido en el ordenador de mi derecha, y que ella llevaba los cascos. Por eso sólo notó las vibraciones, y no oyó el sonido de la explosión.

“Han metido un petardazo”, le comenté. También solté un par de lindezas contra esos descerebrados que pusieron la bomba. Durante unos instantes dudé, todo el mundo estaba quieto. Me asomé por una rejilla hacia el lugar de donde había venido el ruido, pero nada. Le dije que bajáramos a ver. Bajamos. Todo el mundo salía de la facultad, con orden pero con cara preocupada. Los tornos se habían abierto para dejar libre tránsito. Corría. Quería ver qué pasaba, todavía tenía la esperanza, mínima, de que no pasara nada.

Nos detuvimos en seco y vimos una columna de humo. Pensé que habían matado a alguien. “¿Por qué han hecho eso?”, me preguntó Marta, a la vez que se puso a llorar. Yo también lloré.

Bajamos hasta la explanada de bibliotecas, de donde venía el humo. Vi el coche arder. Vi cómo los coches contiguos explotaban. Vi como llegó el Patrol de la Guardia Civil antes que ninguna otra fuerza de seguridad. Mandé dos mensajes: a mi padre y a mi jefe de prácticas del diario.

Entonces nos echaron, nos evacuaron del campus. A la vuelta, iba comprobando que todo el mundo estaba bien. Entre la red saturada, me llegaban las llamadas perdidas de amigos y familiares. No importaba, lo principal era asegurarse de que todos estaban bien.

Nos encontramos a Florian. Pero ni rastro de Guarramón ni Eva. Nada, red saturada. Mandamos mensaje. A los diez minutos respondió Guarramón: “Eva y yo estamos bien”.

Nos echaron. Por fin, lejos de la uni, hablé con mi hermano y mi padre mientras volvíamos a casa. Mi padre me dijo que alguien había visto rojo en la pared. También nos lo había dicho Paloma. Me reafirmaba en mi hipótesis de que se habían llevado a alguien por delante. Algunas lágrimas se me escaparon de nuevo.

Ya a punto de salir, volvimos al campus, por el otro lado. Allí me encontré varios periodistas. Entre ellos a Teresa y a Rafa, mis compañeros en el diario. Hablamos por teléfono con Nacho (que había vuelto a perder, por tercera vez en tres meses, mi número de teléfono, y no sabía quién le llamaba ni quién le había enviado el mensaje, lo cual me desesperó).

Ya por el camino hablé con Iván, que me dijo que ningún muerto que estaba en las noticias, y que había aviso de bomba para el edificio de Ciencias, en el que estaba Pedro, el director de Hércules, el musical, con quien hablaba Marta.

Teníamos que llegar hasta arquitectura. Y llegamos media hora después. Lo que pasaba era que les habían encerrado. Nos metimos por la puerta de atrás, en la que la policía no había reparado. Hablamos con los camareros, un profesor que no quiso dar su nombre, un bedel, y dos estudiantes que salían (estúpidamente, dejaban salir pero no entrar).

Pero vino otro bedel y nos echó. Pero ya teníamos la noticia. Yo mandé por correo mi texto (esta tarde tuve que dar catequesis, y obviamente no iba a dejar que esos desgraciados me estropearan mi rutina), pero Teresa y Rafa fueron al diario y montaron el texto.

***

Al día siguiente, me encontré a MAJ en la entrada de la Facultad. Nos dimos la mano. Me miró sonriente, como siempre (estoy empezando a creer que es el hombre más feliz del mundo). “Ayer hubo muchas cosas buenas”, me dijo.


Un consejero del Gobierno de Navarra se avergüenza de su mujer

13 septiembre, 2007

Esto es la hostia. Pamplona, la capital de Navarra(España), está hermanada con Pamplon(Colombia). UPN, partido de ideología muy similar a la del PP(van juntos a las generales) que gobierna tanto en Pamplona como en Navarra(por desgracia para mí), es el que lleva esos hermanamientos, más que nada porque Yolanda Barcina, la alcaldesa de la “capital del reYno” (sí, la y en vez de la i es la mejor idea de márketing que se les ha ocurrido, aunque hablé con el que hizo el logo y me pareció majo.

Este es el logo

logo turistico de navarra

El caso es que uno de los peces gordos de UPN, Alberto Catalán, es el consejero de relaciones institucionales (consejero=ministro de las comunidades autónomas). Pues bien, el tío no quiere que se sepa que su esposa es colombiana.

¿Por qué?  ¿Por vergüenza, por miedo, o por las dos?


Pensamientos encadenados, planeta encadenado

11 septiembre, 2007

Hoy es un día lleno de efemérides importantes. Todos recordaremos el atentado en las Torres Gemelas, en el que murieron unas 3.000 personas. Lo cierto es que más que el número, lo importante es que es el segundo ataque extranjero de la historia sobre suelo americano, y hecho por unos pirados fanáticos. Bill Clinton tuvo, en los años noventa, la posibilidad de matar a Bin Laden, pero dijo que no. Desde los años 70, el mundo islámico se había convertido en un hervidero antioccidental, en un monstruo que los propios Estados Unidos crearon.

¿Dónde entrenó Bin Laden, sino en la CIA? ¿Quién hizo que Sadam diera el golpe de estado que le convirtió en dictador, sino la CIA? ¿Quién armó a los talibanes, sino los Estados Unidos para vencer a la Unión Soviética? Son pequeñas explicaciones que nos permiten adivinar porqué unos tipos así son tan peligrosos, y es que no nacieron ayer. Pero claro, ellos tienen sus ideas, y el enemigo de tu enemigo deja de ser tu amigo cuando el enemigo común ya no lo es.

Donald Rumsfeld, secretario de Defensa estadounidense al comenzar la Guerra de Iraq, saluda a Sadam Hussein amigablemente en los años 80.

Oséase, tras el colapso de la URSS, los radicales islámicos se centraron en luchar contra la corrupción, el alcohol, el paganismo de occidente y declararnos la guerra santa. Además, no olvidemos lo bien que la cagaron los ingleses durante y después de la colonización de Tierra Santa, especialmente después, y que occidente es el gran valedor de los israelíes, algunos de los cuales han decidido tomarse una especie de justicia poética haciendo con los míseros palestinos(lo de míseros por su pobreza) lo mismo que los nazis hicieron con ellos.

Al igual que los ingleses la liaron en Israel, los españoles estamos jodiendo a base de bien a los pobres saharauis, y todo por unos putos bancos de pesca marroquíes(que están en el Sáhara, en realidad), para nuestros pesqueros, y la puta PAC(política agraria común europea, lo de las fresas que nos tiraban los gabachos). Y no me sirve eso de que fue el año 75, que entonces españa tenía una crisis de la hostia y JC(Juancar), estaba gobernándonos interinamente bajo un régimen franquista todavía, y además es colega del dictad… digo del rey de Marruecos.

Hemos tenido 32 años para arreglarlo, pero al final la pasta lo puede todo. ¿No queremos libertad y democracia? Allí hay poca, pero nos tienen agarrados por los huevos económica y políticamente. Al fin y al cabo, son los que más compran nuestras exportaciones y mínimamente alivian la balanza comercial española, que es la más negativa de todo el mundo. En términos absolutos sólo nos supera EEUU, y en términos relativos(de porcentaje), somos los campeones. Para que luego digan que no ganamos nada.

Es jodidamente triste, pero es así. Los pobres saharauis seguirán oprimidos, los palestinos y los israelíes muriendo en un conflicto sin sentido más allá de determinados intereses económicos, y los españoles acercándonos cada vez más a una crisis económica devastadora.

Hace unos días leí en el periódico, por cierto, un comentario a propósito de la noticia de que el litro de leche valdrá lo mismo que el litro de gasofa: mientras el litro de combustible tiene aprox. un 70% de impuestos, el de leche está altamente subvencionado, y sin esa pasta que, por cierto, sale de la PAC, la cual se financia de nuestros bolsillos.

¿Y cuál es la utilidad de la PAC?

Muy sencillo. Yo soy un agricultor de Tudela, y hago unos espárragos de la hostia. Sin embargo, los chinos hacen espárragos casi igual de buenos que yo, que incluso algunos tienen la DO Navarra, y además los hacen a cuatro duros porque son unos pobres explotados. Entonces, yo necesito venderlos baratos para ser competitivo y obedecer a las leyes del mercado (¿no queríamos capitalismo?). Así que llamo al Gobierno de Navarra, quien a su vez llama al Gobierno de España, quien a su vez llama a la UE. Entonces la UE paga, literalmente, pasta hasta que los espárragos tudelanos valgan como los chinos. A veces, en vez de pagar eso, literalmente la UE paga al agricultor para que no cultive, y así no se generan excedentes de comida.

Muy bien, pensarán algunos, que ayudamos a nuestros agricultores. Entonces miramos, y vemos que las tres personas que más pasta reciben de nuestros bolsillos en España son:

  • 1.La Duquesa de Alba
  • 2.El duque de Osuna
  • 3.Botín

Lo que me cabrea a saco. ¿Encima de que tienen infinitamente más pasta que yo, tengo que pagarles para que no cultiven? Y pienso, bienvenido a la Edad Media, esto es como el diezmo pero peor. Además, miro quién es en toda Europa la persona que más pasta se lleva y… ¡Oh, God! ¡The queen of England! Vamos, que nuestros impuestos pagan la vagancia de la monarquía no sólo española sino inglesa. Y los de los franceses, y los de los italianos, hasta los polacos pagan a esa reina que no es católica(esto va con recochineo por los dos gemelos que presiden el país, parecen sacados del nacionalcatolicismo).

Hail the queen!

Así que, como estamos en la edad media, voy a dejar este aparato a ver si me van a quemar en la hoguera. Hasta otra


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