Volcanes a dos ruedas

20 septiembre, 2009
Las motos suben por el recorrido del encierro

Las motos suben por el recorrido del encierro

Eran unos 100. Nunca había oído los rugidos de tantas motos juntas. No eran las famosas y míticas Harley, pero en nada desmerecían a las míticas motos estadounidenses. Eran Vulcan. Volcanes. Y sonaban como tal. La misma fuera y la misma belleza.

Por suerte, cero destrucción. Simplemente, un grupo de gente que tiene una moto y le gusta usarla. Quizá se nota que son gente con dinero. ¿Cuánto se ha gastado en su moto? “no lo puedo decir”, o “mejor no te lo digo que mi mujer no lo sabe”, o “he perdido la cuenta”.

Aunque más de uno llevaba a la parienta de paquete. Y más de una mujer llevaba la moto. Curioso. Sobre todo, porque son perfectos para derribar ese mito de los “ángeles del infierno”. Se dedicaron a aparcar las motos en la Plaza del Castillo, a pasear. “Queremos ver cultura”.

A todo esto, eran socios del club de propietarios de motos vulcan (VOCS), cuya delegación en Navarra celebraba su décimo aniversario.


Masajes y nieve

11 diciembre, 2008

Volvía yo de mi primera sesión de rehabilitación por una lesión que tuve hace cinco años (inciso: cuando se soldó mi clavícula, la Sanidad Pública juzgó que, como yo era capaz de mantener el brazo levantado sin ayuda, no me hacía falta nada), y vi que nevaba.

Por suerte, me había acordado de llevar la cámara de fotos, lo que me permitió fotografiar la nieve, y eso que duró menos de dos horas por ahí. Nevó, cuajó, llovió, se derritió. Suficiente para que el amplísimo campus de mi universidad me regalara un par de postales y un par de recuerdos de esos que uno utiliza cuando se siente unp oco estresado. Sí, soy uno de esos románticos empedernidos a los que la nieve le hipnotiza… ¡pero es que da gusto ver cómo la gente se ilusiona cuando ve caer los copos! Sólo me apena que no haya habido tiempo para echar un par de peleas de nieve, como solía hacer no hace tantos años.

Olivo

Paseante


Homenaje a Olite

4 diciembre, 2008

oliteolite2

Actualización 8-XII-2008: Esta entrada se queda. Es la práctica a la que le he cogido más cariño de todas, más que nada porque he hablado de lo que me ha dado la gana. El miércoles me darán la nota.


Barón y baronesa Von Duff

22 noviembre, 2008

Barones Von DuffUn paso menos para dominar el mundo


Atardeceres

18 noviembre, 2008

Siempre me han gustado más que los amaneceres. Aunque creo que eso se debe sólo a que madrugar para ver cómo sale el sol me da una increíble pereza. Después del que hubo sobre el río Arga, aquí va este, me lo encontré de casualidad saliendo de la uni un día que salía ‘prono’, y además llevaba la cámara. Lo que no siempre es fácil, pero bueno, ahí la tenía.

Atardecer


Universidad de Navarra, Jueves 30 de octubre de 2008

4 noviembre, 2008

Con la distancia puedo contarlo. Omito algún detalle:

Aquel día me conformé como trabajar de becario para el Diario de Navarra, en el que durante los dos últimos veranos he aprendido gran parte de qué significa ser periodista, sobre todo porque grandes periodistas de ese medio me han enseñado mucho.

Recuerdo que estaba en el CTI (sala de ordenadores) de mi facultad, justo después de haber terminado una práctica con Paco Sancho y preparando la que teníamos que entregar dos semanas después. Recuerdo que estaba con Marta Garrido en el ordenador de mi derecha, y que ella llevaba los cascos. Por eso sólo notó las vibraciones, y no oyó el sonido de la explosión.

“Han metido un petardazo”, le comenté. También solté un par de lindezas contra esos descerebrados que pusieron la bomba. Durante unos instantes dudé, todo el mundo estaba quieto. Me asomé por una rejilla hacia el lugar de donde había venido el ruido, pero nada. Le dije que bajáramos a ver. Bajamos. Todo el mundo salía de la facultad, con orden pero con cara preocupada. Los tornos se habían abierto para dejar libre tránsito. Corría. Quería ver qué pasaba, todavía tenía la esperanza, mínima, de que no pasara nada.

Nos detuvimos en seco y vimos una columna de humo. Pensé que habían matado a alguien. “¿Por qué han hecho eso?”, me preguntó Marta, a la vez que se puso a llorar. Yo también lloré.

Bajamos hasta la explanada de bibliotecas, de donde venía el humo. Vi el coche arder. Vi cómo los coches contiguos explotaban. Vi como llegó el Patrol de la Guardia Civil antes que ninguna otra fuerza de seguridad. Mandé dos mensajes: a mi padre y a mi jefe de prácticas del diario.

Entonces nos echaron, nos evacuaron del campus. A la vuelta, iba comprobando que todo el mundo estaba bien. Entre la red saturada, me llegaban las llamadas perdidas de amigos y familiares. No importaba, lo principal era asegurarse de que todos estaban bien.

Nos encontramos a Florian. Pero ni rastro de Guarramón ni Eva. Nada, red saturada. Mandamos mensaje. A los diez minutos respondió Guarramón: “Eva y yo estamos bien”.

Nos echaron. Por fin, lejos de la uni, hablé con mi hermano y mi padre mientras volvíamos a casa. Mi padre me dijo que alguien había visto rojo en la pared. También nos lo había dicho Paloma. Me reafirmaba en mi hipótesis de que se habían llevado a alguien por delante. Algunas lágrimas se me escaparon de nuevo.

Ya a punto de salir, volvimos al campus, por el otro lado. Allí me encontré varios periodistas. Entre ellos a Teresa y a Rafa, mis compañeros en el diario. Hablamos por teléfono con Nacho (que había vuelto a perder, por tercera vez en tres meses, mi número de teléfono, y no sabía quién le llamaba ni quién le había enviado el mensaje, lo cual me desesperó).

Ya por el camino hablé con Iván, que me dijo que ningún muerto que estaba en las noticias, y que había aviso de bomba para el edificio de Ciencias, en el que estaba Pedro, el director de Hércules, el musical, con quien hablaba Marta.

Teníamos que llegar hasta arquitectura. Y llegamos media hora después. Lo que pasaba era que les habían encerrado. Nos metimos por la puerta de atrás, en la que la policía no había reparado. Hablamos con los camareros, un profesor que no quiso dar su nombre, un bedel, y dos estudiantes que salían (estúpidamente, dejaban salir pero no entrar).

Pero vino otro bedel y nos echó. Pero ya teníamos la noticia. Yo mandé por correo mi texto (esta tarde tuve que dar catequesis, y obviamente no iba a dejar que esos desgraciados me estropearan mi rutina), pero Teresa y Rafa fueron al diario y montaron el texto.

***

Al día siguiente, me encontré a MAJ en la entrada de la Facultad. Nos dimos la mano. Me miró sonriente, como siempre (estoy empezando a creer que es el hombre más feliz del mundo). “Ayer hubo muchas cosas buenas”, me dijo.


Bermejos crespusculares

20 octubre, 2008
el otoño llega al campus

el otoño llega al campus

“¡Huy, qué bonito el jardín, es otoño!”. Eran las frases de alguien a quien no le habían hecho una foto desde hacía mucho tiempo. A la gente le cuesta ver la realidad. Y si publico una foto del campus y no de esa acogedora casa donde los enfermos de SIDA se rehabilitan, no sólo de la enfermedad, sino de su adicción a la heroína que les transmitió el VIH, si no publico una foto de ahí, es por no hacer un espectáculo. Una imagen vale más que mil palabras, pero a veces una palabra vale más que mil imágenes.

Lo mejor es que nos demos cuenta de la belleza de los bermejos crepusculares que disfrutamos año a año, y que para ello no tengamos que haber caído hasta lo más profundo.

Asier


Comprando entradas de teatro para la temporada

16 septiembre, 2008

En un conocido teatro de Pamplona:

  • Situación 1:

Taquilla del teatro, tres chicas jóvenes (veintialgo) piden unas entradas. Tardan un buen rato porque se acaba el papel de las entradas, y luego se atasca una vez lo ponen. Al fin, tras 20 minutos, la taquillera (que no parece precisamente muy experimentada) saca las entradas al ser ayudada por unas compañeras.

  • Situación 2, al mismo tiempo que la uno, cuatro metros más atrás, en la cola:

Dos hombres que no bajan de los sesenta años. Reproduzco más o menos la conversación:

“Es que estas niñas piensan sólo en ellas mismas”.

“Tienes razón, mírala, ¡si es que está comiendo un chupa chups”.

“Joder, cómo les cuesta comprar unas entradas, es que no tienen respeto por nadie”.

“Espero que por lo menos compren algo”.

[tras diez minutos de meterse con las pobres tres chicas que encima estaban esperando sus entradas]

“¡Ah, que la culpa no es de la del chupa chups!”

Sin palabras


BBQ alter

3 septiembre, 2008
¿Entiendes?

¡Exacto!

 

Bueno, esta es una imagen de la barbacoa del viernes pasado, en la que celebramos cuatro años de frikysmo asociativo en Pamplona. En la imagen, a una de las incorporaciones más recientes, Florian (un entrañable alemañol), en medio de una de sus apasionadas conversaciones sobre algo. Es todo un torrente de expresividad, bastante bueno para sacarle fotos.

Al fondo tenemos a Hettar de blanco, nuestro presidente y ahora mismo la persona que más hace por la asociación con diferencia. Tanto que nos cedió su casa del pueblo para que hiciéramos la barbacoa en la que celebramos el aniversario. Genial, ¿no?

Han sido cuatro años de los que he estado presente al menos tres. Y la verdad, es un proyecto que merece la pena. Porque jugar es liberar el alma.


Un consejero del Gobierno de Navarra se avergüenza de su mujer

13 septiembre, 2007

Esto es la hostia. Pamplona, la capital de Navarra(España), está hermanada con Pamplon(Colombia). UPN, partido de ideología muy similar a la del PP(van juntos a las generales) que gobierna tanto en Pamplona como en Navarra(por desgracia para mí), es el que lleva esos hermanamientos, más que nada porque Yolanda Barcina, la alcaldesa de la “capital del reYno” (sí, la y en vez de la i es la mejor idea de márketing que se les ha ocurrido, aunque hablé con el que hizo el logo y me pareció majo.

Este es el logo

logo turistico de navarra

El caso es que uno de los peces gordos de UPN, Alberto Catalán, es el consejero de relaciones institucionales (consejero=ministro de las comunidades autónomas). Pues bien, el tío no quiere que se sepa que su esposa es colombiana.

¿Por qué?  ¿Por vergüenza, por miedo, o por las dos?


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