“Asier, ¿puedes preparar una presentación sobre Gaza?”.
“Vale, ¿tienes internet?”.
“Sí”.
“Entonces, por supuesto”. Ese ‘por supuesto’ era más bien un “qué remedio”. El objetivo era hacer comprender a unos chavales de 16 años, la mayor parte de ellos bastante apáticos al respecto, las causas de lo que está sucediendo con la invasión israelí de la franja de Gaza.
- Así que me hice una lista mental (uno que es ecológico y no quiere gastar papel) sobre qué escollos tenía que pasar.
- No saben qué está sucediendo
- No saben nada de la historia de los últimos 50 años.
- Hay que acercarles un tema del que no tienen ni idea, y que empezó mucho antes de que ellos (y yo) nacieran.
- Van a tener la mente más puesta en el partido de Osasuna que se está jugando en ese momento que en mi presentación.
- Casi seguro que hay problemas con la conexión a internet.
Así pues, hice lo que nunca hay que hacer: prepararme las cosas a última hora. Ignorando todos los consejos sobre el buen hacer de los trabajos, me curré una presentación en 50 minutos antes de llegar a la hora de dar catequesis (en efecto, íbamos a hablar de Gaza en catequesis. Y sí, los cristianos seguimos existiendo. Y sí, no todos somos unos fundamentalistas que sólo creemos en la teoría del creacionismo como si fuera cierta al pie de la letra.
El resultado
Al final, les enseñé unas cuantas cosas, aprendieron, y se plantearon un par de asuntos. Lo que más captó mi atención fue la última pregunta que les lancé para que pensaran: ¿Qué haríais si cada semana o cada dos semanas, un suicida mata a 15 de los ciudadanos de un país que presides? Se me ocurrió plantear esta pregunta en el momento, y menos mal, porque fue una inspiración, especialmente para mí. Puede resultar raro, pero me alegro más cuando encuentro la pregunta adecuada que cuando descubro una respuesta.
Las respuestas, después de tanta solidaridad por los palestinos que habían mostrado en la última hora, cambiaron. El más bestia de ellos se atrevió a saltar un “pues les lanzo una bomba atómica”. Pero el resto de reacciones iban por ahí.
La actividad terminó con estas fotos.